lunes, 10 de marzo de 2014

Aprender…. cuándo, por qué, para qué, el qué…. ¿Aprender o vivir? (monologuista)

Hasta ahora hemos visto teorías del aprendizaje y técnicas del aprendizaje, las cuáles investigan las claves de cómo se comportan el ser humano en el proceso del aprendizaje, desde las diferentes etapas de la vida, el comportamiento de nuestro cerebro a nivel biológico, los factores que influyen para que el conocimiento se asiente y no se diluya, cómo respondemos a estímulos, cómo los contextos personales influye en todo este proceso, en definitiva cómo el ser humano vive sus experiencias a lo largo de la vida y evoluciona año tras año en ser esa persona particular, individual y única.



Quizás todas estas investigaciones y estudios traten de dar una visión global, muy amplia del ser humano, en el que muchos de sus puntos concurren en casi todas las personas.


Pero nuestro cerebro es muy complejo, y todavía falta mucho por descubrir, se sigue analizando en el cerebro, y aparecen nuevas formas de asimilar conocimientos, la existencia de cualidades diferentes en cada una de las personas, además las sociedades también son cambiantes a la vez que se realizan dichos estudios, y aparecen nuevos comportamientos, situaciones y contextos que modifican nuestros comportamientos, nuestra forma de asimilar el presente y recordar el pasado…



¿Se puede estudiar el comportamiento del cerebro humano, al mismo ritmo que los cambios y evoluciones sociales, en tantas sociedades y culturas cambiantes del planeta?

Para mí, está claro que existen algunos patrones del comportamiento del cerebro, según la edad, el sexo, que se repiten, pero las líneas no están tan claras, ya que el cerebro tiene una enorme plasticidad, y somos miles de millones de cerebros diferentes en el planeta.




En definita, las personas tenemos diferentes habilidades, destrezas, gustos, intereses muy diferentes. Los mismos conceptos, conocimientos, experiencias los hemos asimilando de forma muy particular, incluso una misma persona experimenta las situaciones, emociones, contextos de cada día de formas muy diferentes, además las relaciones con otras personas en entornos sociales son dinámicos y cambiantes, y nos influyen diariamente en nuestra personalidad.







Quizás la clave esté en “olvidar” el concepto “aprendido” de aprender, y utilizar otro término que nos permita evolucionar día a día: el descubrir, tener curiosidad, de vivir cada momento como cuando éramos niños pero con la solidez de la edad adulta, y eliminando las barreras que nos imponemos de mayores.



Teniendo en cuenta todas estas cuestiones, retomo la cuestión de impartir clase, ¿Deberíamos olvidar todos nuestros planteamientos ya predefinidos, esquemas mentales, conceptos, estereotipos,... y tendríamos que estar preparados para impartir una sesión abierta a nuevas posibilidades? en donde deberíamos de estar dispuestos a volver a aprender a enseñar cada día, a cada una de las personas con sus comportamientos cerebrales particulares y todo su individualidad.

¿Qué os parece?








1 comentario:

  1. Gran reflexión sobre el concepto de aprendizaje y cómo evoluciona con el tiempo !! No tenemos excusa en la formación para el empleo , el adulto puede si quiere... y el docente debe esforzarse.

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